El Gobierno apuesta a que la inflación de los últimos cuatro meses del año no supere el 18%

Con la tasa de 4% en agosto, el Índice de Precios al Consumidor del Indec acumuló 30% en 8 meses. De ahí que para llegar a 53% que prevé el punto de partida del Presupuesto 2020 se requerirá no exceder entre septiembre y diciembre un promedio de 4,1 por ciento.

A diferencia de la mayor parte del mundo donde la inflación dejó de ser un tema de discusión recurrente, porque los gobiernos han comprendido la importancia de la estabilidad de los precios y la respetan, independientemente del cambio de signo político que puedan elegir los votantes en cada elección, en la Argentina se repiten fracasos en la búsqueda de ese objetivo.

Sin ir muy lejos, en los supuestos del Presupuesto 2019 el Gobierno proyectó «una desaceleración de la inflación, luego del shock inflacionario de los últimos meses de 2018. Si bien la inflación promedio con la que trabajamos para la elaboración de este Proyecto de Presupuesto es de 34,8%, levemente superior a la que proyectamos para 2018, esto es producto del arrastre estadístico que deja la inflación, ya que proyectamos una inflación interanual a diciembre de 2019 de 23 por ciento».

Exactamente 12 meses después, la realidad marcó un comportamiento diametralmente opuesto, con una perspectiva corregida en las bases del Presupuesto 2020 de 53% y sube a 55% en el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que recibe el Banco Central.

A partir del dato de la inflación acumulada en los primeros 8 meses de 30%, en la medición del Indec, surge que para alcanzar el nuevo objetivo de alza de los precios entre septiembre y diciembre no deberá exceder de una tasa mensual promedio de 4,1%, sin duda un ritmo notablemente elevado. Equivale a casi 63% en un año.

Claramente, el supuesto que manejan los técnicos de Hacienda cercanos al ministro Hernán Lacunza es que aún los precios no recibieron todo el efecto que sobre los costos de las empresas generaron la devaluación del 25% en agosto, aunque se atenuó notablemente en la primera mitad de septiembre, y el control de cambios que, aunque selectivo, los economistas alertan que tiene incidencia generalizada.

De todas formas, cualquiera sea el resultado final de la tasa de inflación de 2019, entre 53 y 59%, para considerar un número extremo, será la más alta en 28 años, con una aproximación al área peligrosa de 84% con que cerró 1991, por el peso del arrastre de la hiperinflación de 1989-90 en el primer trimestre.

Semejantes tasas anuales esperadas para 2019 son equivalentes a un ritmo promedio superior a 3,6% mensual, y a las que registran la mayor parte de los países desarrollados y en desarrollo en el término de una década.

De ahí que en la oficina del ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, se trabaja aceleradamente, a partir del dato real de inflación de agosto, en busca de medidas compensatorias del deterioro del poder de compra de los salarios, pero sin descuidar la debilitada situación económico – financiera de la mayor parte de las pymes.

Expectativas de desaceleración

Para 2020, las pautas del Presupuesto muestran una tasa de inflación a fin de período de 38%, aún muy elevada, es equivalente a poco más de 2,7% promedio mensual.

Sin embargo, aún no han trascendido los supuestos rectores que posibiliten la desaceleración de la suba de los precios al consumidor en casi un punto porcentual promedio de cada mes, más allá del clásico objetivo de proyectar un tipo de cambio a fines de diciembre de 2020 de $75, un 34% superior a la cotización actual en el segmento mayorista, que implica correr detrás de la inflación y no como clásico tractor.

«Clásico objetivo de proyectar un tipo de cambio a fines de diciembre de 2020 de $75, un 34% superior a la cotización actual en el segmento mayorista, que implica correr detrás de la inflación y no como clásico tractor»

Pero también en ese caso las previsiones oficiales han fallado notablemente en forma recurrente, y el corriente año no es la excepción, habida cuenta de que el Presupuesto 2019 había asumido un tipo de cambio promedio de $40,1 y ahora la acaba de subir a 48 pesos.

Y, además, aún no se conocen los lineamientos de política económica y plan de estabilización de un probable gobierno del Frente de Todos, según la singular brecha que obtuvo el ahora candidato, Alberto Fernández, en las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias.

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