Danielle de Rossi a un paso de Boca

El volante italiano estaría llegando el día viernes para cerrar su vinculación al club porteño. Danielle De Rossi jugó toda su carrera en la Roma, tiene 35 años y su relación con Nicolás Burdisso es la clave para entender su arribo.

¿Qué falta para cerrar el pase? La de Daniele es una operación que lleva el sello de Nicolás Burdisso marcado a fuego, y en la que el director deportivo de Boca (ex compañero de De Rossi en su paso por la Roma, relación que derivó en una amistad cercana) se juega una porción considerable de su poder político.

De movida, es una incorporación de un jugador de gran trayectoria, pero de la que detrás asoman riesgos por todos los costados. De Rossi, quedó dicho, es un jugador grande, que dejó la piel en más de 600 partidos en el único club que jugó profesionalmente, del que es símbolo y fue un niño mimado desde mucho tiempo a esta parte.

Mediocampista fino y de buen pie, de enorme personalidad y presencia en cancha, el italiano tendrá que adaptarse a un fútbol que no perdona debilidades ni respeta trayectorias a la hora de raspar. Adaptarse, también, a un club tan pasional como demandante, y a una sociedad, parecida a la italiana, es cierto, pero muy diferente en otros aspectos.

Los interrogantes se extienden: si viene por sólo ocho meses (hasta el final del torneo, en marzo) como afirma la prensa Italiana (Boca no emitió ninguna confirmación oficial) no parece tener mucho sentido invertir dinero y tiempo en un futbolista que a poco de llegar ya se estará despidiendo.

Alfaro mismo, hace pocos días, no le puso mucha onda a la posible llegada de De Rossi: “Yo no lo pedí, hice mi análisis del jugador, de la acumulación de jugadores en ese sector y de la presencia de muchos chicos que están haciendo las cosas bien”, dijo el entrenador.

Burdisso es un tipo inteligente y debe estar convencido de que con medio año en buen nivel, será un buen arreglo para todas las partes, o quizá confíe en que, así como lo convenció de cruzar el Atlántico para jugar en Boca, bien puede convencerlo de quedarse un tiempo más.

Como fuere, para que eso pase tienen que ocurrir muchas cosas antes. Así las cosas, este trato parece ser más para cumplirle un sueño a De Rossi (confesó varias veces que le gustaría jugar en la Bombonera antes de retirarse) que para que Boca se haga de un jugador de primer nivel mundial.

Pero el asunto es que, finalmente, después de coquetear con el retiro, con alguna oferta de la MLS y de otros mercados que ofrecen una jubilación futbolística menos estresante, De Rossi se comunicó con su amigo Burdisso y le avisó que aceptaba la oferta para jugar en el Xeneize.

Para que se concrete, falta una última charla que en principio se dará el viernes, para terminar de acordar los últimos detalles. Si el tano dio el OK, será muy difícil que el acuerdo se caiga…

El volante italiano jugó su último partido en mayo y viene arrastrando problemas en una rodilla por lo que hay algunas dudas con respecto a su inserción en un plantel que está preparado para afrontar el torneo continental y el campeonato.

Fuente: Olé

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