Tele-trabajo: las nuevas oficinas post pandemia

Las estructuras laborales van a cambiar luego de que pase la pandemia del COVID-19 y el mundo del trabajo no volverá a ser el mismo.

Cuando Frank Lloyd Wright diseñó en 1903 el Edificio Larkin, que unos años más tarde se construiría en Buffalo, Nueva York, se convirtió en uno de los grandes pioneros de la arquitectura urbana, por incluir innovaciones como inodoros y ventilación, características que tenían en cuenta el bienestar del empleado. Además, su plano abierto, sin oficina separada para jefes, era una revolución en sí mismo. Hasta hace unos meses, todos tenían muy claro cuál era el concepto de “oficina”. Hoy, tras la llegada de la pandemia, la revolución del espacio laboral volvió a hacerse presente, y las oficinas ya no serán las mismas.

Antes del coronavirus, un argentino pasaba en la oficina unas 40 o 48 horas semanales trabajando, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). Y en ese promedio de 8 horas diarias, el ambiente laboral tenía una gran influencia en la productividad de un individuo: en su capacidad de concentración, su creatividad y su eficiencia a la hora de cumplir con sus tareas, entre otras variables. Hoy, a casi cinco meses de la llegada de esta enfermedad, gran parte de los trabajadores se encuentra realizando sus tareas de forma remota. Sin embargo, muchos volvieron o deberán pronto volver a las oficinas.

De este modo, es imposible concebir la idea de una oficina con hacinamiento de empleados o un ascensor repleto. Charlar de a muchos al lado de la máquina de café o almorzar en grupo ya no serán posibilidades, por lo menos por un tiempo. Compañías como Twitter, por ejemplo, ya notificaron a sus empleados que volverán de manera presencial aquellos que lo deseen y para garantizar el bienestar de los colaboradores, a cada empleado se le asignó un presupuesto para poder acondicionar su hogar como si fuera la oficina.

Tras décadas de separar las áreas de trabajo en cubículos individuales, o en “boxes», en los últimos años se hizo énfasis en el “trabajo colaborativo” o coworking, un fenómeno que había irrumpido para modificar la forma de concebir el trabajo y el espacio laboral. Más flexibilidad, más creatividad, más interacción inspiracional para provecho del grupo y de cada uno. ¿Qué ocurrirá ahora? ¿El coworking se adaptará para la era de las reuniones por videollamada? ¿Volverán los cubículos?

Hoy hablar de una oficina también es hablar de una experiencia que supone mucho más que ir a sentarse a una silla. Por ejemplo, IBM, que ha comenzado a agregar trabajadores en varias ubicaciones en China y Corea del Sur, ha desarrollado estándares globales para regresar a la oficina. Incluyen traer de vuelta primero a aquellos que necesitan acceso a equipos o laboratorios, tiempos de llegada escalonados para que los ascensores no se llenen demasiado, eliminar buffets y herramientas de servicio compartidas en cafeterías, y sacar muebles en otros espacios para poder respetar la distancia social y prevenir los contagios.

Similar a IBM, los asientos en el autobús que lleva a los trabajadores de Unilever en Shanghái se reservarán mediante un grupo de chat. Los empleados deberán usar cubrebocas para abordar el transporte y sentarse en lados alternos, una persona por cada fila de cuatro asientos. A su llegada, cada trabajador completará un informe sobre su estado de salud para obtener un pase diario para ingresar. Luego vendrá el control de temperatura y el desinfectante para manos.

“Es vital empezar el control previo al ingreso de la llegada de los empleados a la oficina. Desde que ingresan al edificio tomando la temperatura corporal, proveer todos los elementos para una correcta desinfección y que el empleado cuente con las medidas de higiene correspondientes en todo momento”, enfatizó Melamed.

El impacto del cambio en los empleados

La llegada de la pandemia a la vida de las personas no dio tiempo a que nadie se prepare para las consecuencias. Desde el aislamiento social preventivo y obligatorio que llevó a miles de trabajadores a realizar sus tareas de forma remota, a otros tantos que tuvieron que frenar hasta nuevo aviso.

¿Por qué es importante la contención de los miembros de la organización ante tales cambios? “A diferencia de otras crisis, consideramos que en este caso, muchas cosas vinieron para quedarse y eso obliga a las organizaciones a repensar aspectos fundamentales en la forma de realizar sus trabajos. Es natural que los colaboradores piensen que su futuro laboral está en riesgo. Sumando que muchos sienten que no podrán hacer frente a los cambios que plantea el nuevo mercado laboral. Sin dudas viene un momento de mucho trabajo para las áreas de capital humano en segmentar a sus colaboradores en función de sus características y es vital contenerlos”, concluyó Loidi.

Fuente INFOBAE

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