Mientras Emmanuel Macron está en Buenos Aires, hay incidentes en la protesta de los “chalecos amarillos” en París

Las fuerzas de seguridad francesas reprimieron con gases lacrimógenos y camiones hidrantes a cientos de manifestantes antigubernamentales en los Campos Elíseos de París, al inicio de otra jornada de protesta de los “chalecos amarillos”, que se oponen al aumento del precio de los combustibles.

Los incidente estallaron el sábado por la mañana cuando cientos de manifestantes empezaron converger hacia el Arco del Triunfo, en la zona alta de la famosa avenida parisina. Algunos forzaron un bloqueo de la policía y usaron como armas las vallas de seguridad. También tiraron pintura y piedras a los agentes.
Miles de “chalecos amarillos” se congregaron este sábado en París en la tercera protesta masiva de este movimiento popular, después de una primera jornada nacional, el 17 de noviembre, seguida el 25 de noviembre por manifestaciones que derivaron en graves disturbios y hasta dejaron un muerto en un piquete en el este de Francia. Según encuestas, dos tercios de los franceses apoyan a los “chalecos amarillos”, que piden -entre otras muchas y variadas demandas- una mejora del poder adquisitivo, menos impuestos y una baja del precio del carburante.
Las fuerzas de seguridad y los comerciantes tomaron precauciones, tras los destrozos causados el 24 de noviembre. Muchos comerciantes colocaron tablas de madera frente a sus locales, mientras el acceso de los peatones a los Campos Elíseos era cuidadosamente vigilado y filtrado este sábado por la mañana por la policía, con un minucioso control de bolsos.
“Nuestra responsabilidad es que todo ocurra de la mejor manera posible” afirmó el ministro del Interior, Christophe Castaner, que acudió a primera hora del sábado a los Campos Elíseos para “saludar” a las fuerzas de seguridad.
Unos 5.000 agentes fueron movilizados en la capital, donde están además previstas una manifestación del sindicato CGT y de estudiantes contra la suba del arancel de inscripción para estudiantes extranjeros.
El gobierno, saturado por los llamados de los políticos a hacer un gesto a estas reivindicaciones de los ciudadanos más vulnerables, intenta organizar un diálogo con representantes de los “chalecos amarillos”, por ahora en vano.
Los anuncios que hizo esta semana el presidente Macron antes de viajar a Buenos Aires para la cumbre del G20 -un dispositivo para limitar el impacto de las tasas al carburante así como un “gran diálogo”- no convencieron.
Esta nueva manifestación es ahora observada con recelo por el ejecutivo de Macron, que accedió a la presidencia francesa hace solamente 18 meses y cuya popularidad cae de forma imparable.
La primera jornada nacional de los “chalecos amarillos”, el 17 de noviembre, congregó en toda Francia a 282 000 personas, y la segunda a 106 000, 8 000 de ellas en París. Este movimiento de protesta se extendió el viernes a Bélgica, donde un centenar de “chalecos amarillos” belgas se manifestaron en Bruselas. (TN)
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