Medio ambiente pospandemia

El cuidado de la biodiversidad y replanteo de nuestros modos de producción y consumo , la importancia de priorizar el enfriamiento del planeta como meta a corto plazo, así como darle lugar a nuevas economías de tipo circular son algunos de los puntos planteados por los especialistas consultados. La idea que prima: el momento para accionar es hoy.

Las actividades humanas están modificando catastróficamente el planeta y generando consecuencias graves para el bienestar de la humanidad. Los cambios en el uso del suelo -como la deforestación y la conversión de hábitats naturales- para actividades agrícolas y ganaderas no sustentables son responsables de casi la mitad de enfermedades, ya que aumentan las posibilidades de contacto entre la fauna silvestre, el ganado y los humanos.

En este contexto, es necesario reflexionar sobre la relación entre los seres humanos y la naturaleza y revisar nuestros sistemas alimentarios y productivos , apuntando a la generación de alimentos libres de deforestación y conversión para alcanzar un futuro saludable y sostenible.

A casi 13 años de la sanción de la Ley N° 26.331 de Bosques Nativos su implementación ha sido parcial. Según un informe elaborado por FARN y Fundación Vida Silvestre, los bosques nativos argentinos vienen sufriendo grandes modificaciones producto del cambio de uso del suelo para actividades agropecuarias, forestales, urbanísticas y viales, lo que genera graves consecuencias, a veces irreversibles.

Existen posibilidades de satisfacer las necesidades económicas y las expectativas razonables de crecimiento y, a la vez, garantizar que nuestros recursos naturales estén disponibles para nosotros y para las generaciones futuras. Conservar los bosques nativos y los beneficios que proporcionan es esencial y un gran desafío de ahora en más para preservar nuestra salud y bienestar.

La reducción del impacto ambiental por la minimización del uso del transporte es un hecho: un estudio publicado en la revista Nature Climate Change asegura que el confinamiento global redujo en un 17% las emisiones diarias mundiales de dióxido de carbono , el nivel más bajo desde 2006. Las emisiones por parte del transporte terrestre representan el 43% de esa disminución.

Hoy hay más de 2000 basurales a cielo abierto en Argentina conformados por un 50% de material reciclable (plástico, papel, etc.) y un 50% de material orgánico al que se le puede dar una utilidad superadora al compost. Argentina tiene tecnología disponible para convertir ese material orgánico en biogás, biofertilizantes y, además, darle un plus revolucionario: producir alimentos.

Los basurales generan gas metano no aprovechado y provocan 21 veces más daño que el dióxido de carbono. La quema del gas metano para generar energía produce dióxido de carbono y ese CO2, por fotosíntesis, se puede utilizar para cultivar algas (spirulina) y generar alimentos de alto contenido proteico como lo indica la ONU.

Podemos comenzar a pensar en la eficiencia energética logrando que la energía que utilizamos nos rinda al máximo economizando su uso. De este modo, potenciar la construcción y diseño estratégico: climatizar de manera eficiente con más espacios verdes, mejor orientación con respecto al sol o la utilización de materiales aislantes, y así evitar necesidad de excesos de enfriamiento o calefacción.

Optar por materiales que puedan ser renovables ahorra mucha energía con respecto a la que se debería utilizar para la producción de un producto nuevo. El reciclado es una actividad que hoy debería ser habitual para toda la población.

(LaNación)

-FF-

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