Ley de física: todo lo que sube baja, todo el que roba pierde

Oil quebrado y desguazado, era el final que correspondía.

Por fin comenzamos a ver que los pseudos-empresarios de la década ganada, caen presos, no solo por sus delitos fiscales en complicidad con el poder, sino que, además, son despojados de los capitales ilícitamente obtenidos con el dinero de todos los argentinos.

La justicia decretó la quiebra de Oil Combustibles SA, mascarón de proa del Grupo Indalo, un complejo entramado de empresas que por sus vinculaciones societarias se lleva puesto a los medios que Cristóbal López compró con dinero estafado al estado nacional y con el cual sirvió (y sirve) al kirchnerismo para su ruinosas tarea fascista de destruir personas, gobiernos y empresas que no estén dentro de su círculo íntimo.

Oil Combustibles fue el factor principal, generador de fondos para el chubutense, a partir del fraude y robo al Estado nacional, mediante la retención del impuesto a los combustibles que cobraba en las 360 estaciones de servicios a su cargo y no abonaba al fisco, merced a la complicidad de Ricardo Echegaray, quien a estas alturas nadie puede explicar por qué está libre.

Hoy, Cristóbal López y Fabián De Souza, presos por delincuentes, verán entre las rejas cómo canibalizan sus empresas, como desmembran el imperio que forjaron con dinero mal habido y podrán oler a los caranchos oportunistas, como en la década pasada lo fueron ellos con dinero ajeno, que con dólares en el bolsillo se queden con lo que construyeron en una época de dispendio y aquelarre económico, político y financiero que nos dejó en el precipicio.

 Hay 400 trabajadores directos que dependen de Oil y otros tantos dependientes indirectos. Es una pena. Los medios de López y de Souza suman unos 3.000 empleados directos en indirectos y es otra pena. Pero el Estado (todos nosotros) no podemos ni debemos mantener una estructura plantada durante un proceso de vaciamiento del país, sosteniendo argumentos “emocionales”. Este patrimonio mal habido debe ser vendido en tantas partes como pueda se reducido y el estado tiene la obligación de recuperar aunque sea parte de lo robado.

No obstante, la cosa no debe quedar allí. La justicia irá contra todo el patrimonio tanto de López como de De Souza y eso es precisamente lo que corresponde. Esta lacra, como Lázaro Baéz y sus hijos, quienes miraban a todos desde un altar prestado y con las manos sucias, autoasignándose el mote de “empresarios”, deben ser desangrados patrimonialmente y dejados en la ruina. Es la única manera que el laburante medio, el aportante, el que sostiene el monstruoso déficit fiscal que ningún gobierno combate, deje de sentirse un boludo otra vez, en la historia cíclica en la cual vive inmerso este país.

Ahora que Cristóbal López y De Souza le pidan a sus verdugos mediáticos de C5N y Radio 10 que salgan a denigrar opositores del kirchnerismo; ¿A quién le importa?. Le recomendamos, eso si, que la próxima inversión las hagan en tarjetas telefónicas, el único gran tesoro que hoy tienen dentro de la prisión y la única vía para escuchar a alguien que no se un guardia de la prisión, del otro lado de la línea.

En el 2012, en pleno afano de Cristóbal al país, merced a los buenos oficios de su socia Cristina Fernández, en OPI fuimos blanco de todo tipo de persecución desde sus medios abyectos, con la publicación de infamias y denigración de nuestras familias con mentiras, falsedades y un olor a opereta de baja calidad (pero alto presupuesto) y con libreto escrito por impresentables que aún hoy caminan por la provincia.

Seis años después, nosotros seguimos haciendo lo nuestro; los dueños de aquellos medios oficialistas están presos, los medios están en quiebra, los operadores de esos medios infames ruegan por “su fuente laboral”, urgencia que no tenían cuando la plata del estado nacional entraba en cataratas (y bolsos) a las oficinas de estos indecentes. Todo comienza a estar en su lugar, donde corresponde.

Recurriendo a otra ley natural: nada se pierde, todo se recicla. Otros podrán darle un uso mejor a este imperio de cartón, creado a imagen y semejanza de la billetera oficial que se abrió para los amigos. Nadie va a morir, a lo sumo, muchos tendrán que volver a trabajar en serio y en empresas genuinas, donde haya riesgos ciertos y ganarse el pan sea digno y justo y no solo una parodia de miserables adoptados para hacer ele trabajo sucio de sus patrones políticos. (Agencia OPI Santa Cruz)

 

 

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