Lázaro Báez y sus hijos se negaron a declarar en el juicio por lavado en su contra

“Era empresario”, respondió Lázaro Báez este miércoles, cuando le preguntaron a qué se dedicaba. Fue en el marco de la segunda audiencia del juicio del caso conocido como “la ruta del dinero K”. Allí, el extitular de Austral Construcciones S.A., detenido desde abril de 2016 por orden del juez Sebastián Casanello, está acusado del delito de lavado de dinero. Ocurre con sus cuatro hijos, Luciana, Martín, Leandro y Melina, quienes también se negaron a declarar.

También estuvieron presentes quienes adelantaron que sí darán su versión de los hechos en las próximas audiencias: Fabián Rossi, Walter Zanzot, Carlos Molinari, Christian Delli Quadri y Federico Elaskar. En tanto que Leonardo Fariña, otro de los 25 acusados en el debate, adelantó que declarará una vez que hayan concluido todas las exposiciones.

La figura de Fariña fue otro de los ejes del debate porque la defensa de Báez, encabezada por Víctor Hortel, militante kirchnerista que encabezó el Servicio Penitenciario Federal (SPF) hasta agosto de 2013, cuando renunció tras una fuga en el penal de Ezeiza. El abogado penalista pidió que Fariña declare bajo juramento de decir verdad, algo que no se les exige a los imputados, y aseguró que esto era porque declaró en la causa bajo la figura del imputado colaborador.

Todas las otras defensas también adhirieron en tanto que la fiscalía, a cargo de Abel Córdoba, se opuso al igual que las otras querellas del caso: la Oficina Anticorrupción (OA), la Unidad de Información Financiera (UIF) y la Agencia Federal de Ingresos Públicos (AFIP). El Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF) 4, que lleva adelante el juicio, se inclinó por esta misma postura y así rechazó el pedido de la defensa del empresario y presunto testaferro de Báez. De este modo Fariña, declarará como cualquier otro imputado y seguirá bajo el régimen de Protección de Testigos e Imputados, algo que no quería la defensa de Báez. Por otro lado, el Tribunal rechazó toda la serie de planteos que habían hecho la primera audiencia las defensas de los acusados del caso.

A la hora de subir al estrado a dar sus datos personales, Báez, que fue el primero en hacerlo sorprendió diciendo que “era” empresario. Se mostró con un buzo polar y al comenzar y terminar la audiencia se saludó con sus cuatro hijos. Martín, el mayor, dijo estar desempleado y “subsistir” gracias a la ayuda de su familia. El hombre, de 37 años, es el único de los cuatro hermanos Báez que no vive en Río Gallegos sino que está instalado en una de las zonas más exclusivas de Belgrano.

Sus hermanos fueron por carriles similares. Supieron tener roles claves dentro del grupo de empresas de Lázaro, pero hoy se mostraron muy lejos de eso. Luciana, de 39 años, aseguró ser “ama de casa”, Melina, de 31, afirmó que era “empleada en una empresa de combustible” y Leandro, de 28, primero dijo que era exempleado y después agregó que trabaja en la empresa de un amigo. (Perfil)

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