Kicillof le puso freno a las licitaciones: con los intendentes peronistas en contra

Desde su desembarco en la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof mantuvo una rígida postura en relación a los barones del Conurbano, demoró (y aún demora) el nombramiento de directores y cargos estratégicos, y aquellos que sí nombró, fueron de su propio riñón, desatando un vendaval interno dentro del PJ bonaerense.

“Le brindamos nuestro apoyo durante los años del macrismo y luego se invirtió tiempo, dinero y hombres en su campaña. Sin embargo, no nos quiere reconocer el esfuerzo”, aseguró en off un reconocido hombre del peronismo. La distancia entre Kicillof y el grupo de los intendentes nació hace poco más de dos años. A pesar de que éstos querían como candidato a la gobernación a Martín Insaurralde, tuvieron que aceptar a regañadientes la decisión de Cristina Fernández de Kirchner y jugar con el ex ministro de Economía.

En la misma línea, aunque más diluida, La Cámpora le brinda su apoyo aunque con algunas reservas. “Siempre se cuidó de dejar bien en claro que no pertenece a la organización. Le caemos bien, pero no lo suficiente como para formar parte de esto, y se ocupó de que todos lo sepan”, explicó a este medio un dirigente de la agrupación juvenil K. No es y no quiere ser uno de ellos, y lo saben.

En un confuso episodio, durante el debate por la ley Fiscal en la Cámara de Diputados, el gobernador Kicillof no logró convencer ni siquiera a su propio espacio. No fue la oposición la que lo quiso extorsionar, como aseguró Kicillof en cuanto medio televisivo se presentó, fueron los propios, expresando su descontento.

Con amplios sectores del aparato administrativo bonaerense sin firma por la estratégica demora del gobernador en el nombramiento de directores y su hasta ahora negativa a ceder espacios de poder a quienes, considera su círculo íntimo, pronto podrían convertirse en oposición interna, Kicillof no tuvo otra alternativa que sugerir un “parate total” en las licitaciones públicas y privadas, incluso en cuestiones menores como contrataciones directas. Basta sólo un vistazo al sistema de Compras de la provincia de Buenos Aires para notar los efectos inmediatos de su postura. En la lista, que habitualmente tiene tres carillas y alcanza a sumar más de treinta compulsas circulando continuamente, hoy sólo hay una. Durante gran parte de la semana anterior, no hubo ninguna.

Según rumores de pasillo, en los últimos días de enero se definirían todos los cargos que restan y la provincia de Buenos Aires se activaría de nuevo. Un mes entero, sin embargo, parece mucho tiempo de vacaciones para un territorio en emergencia económica y estructural, a la que se le prometió un futuro que hasta ahora no aparece.

(REALPOLITIK)

Comentarios

Comentario

Translate »