Grandes empresarios respaldan el plan de emergencia oficial contra la inflación

Todo empezó hace poco más de una semana. Fueron llamados uno por uno los dueños y números uno de las principales empresas del país, los que manejan las partes más populares de las góndolas.

La convocatoria no revelaba el motivo, pero sí que los recibiría el ministro de la Producción y Trabajo, Dante Sica.
Lo descubrirían al llegar: les pedían apoyo para el flamante paquete de emergencia antiinflacionaria oficial. Y la mayoría transmitió su apoyo. Tal vez el gesto final durante este mandato. 


Allí pasaron durante los últimos días de la semana pasada por los ascensores de la cartera las principales figuras del empresariado argentino, los que están detrás de los fideos, la harina, el arroz, los tomates en lata, el aceite, el azúcar como Luis Pagani, el principal accionista de Arcor y con un creciente porcentaje de Mastellone, o Luis Perez Companc, referente de la familia que controla Molinos.

Ahí se sentaron también Miguel Acevedo, hombre fuerte de Aceitera General Deheza, cuñado de su dueño, Roberto Urquía, y titular de la Unión Industrial Argentina. Se acercó también el CEO de Ledesma, Javier Goñi, en representación de los controlantes, la familia Blaquier. También fue el número uno en el país de Pepsico Alimentos, Martín Ribichich. 



La negociación fina vendría después, con los técnicos y lobbistas de cada compañía. El mensaje fue político. Y la respuesta de los dueños en líneas generales fue de respaldo. A lo sumo negociarán algún aumento en la entrada en vigor del programa para después sostener esos bienes sin cambios y, sobre todo, presentes en las góndolas.

“El clima general fue de acompañar”, comentó uno de los participantes de los encuentros, que no ocultó su sorpresa por el llamado. Algunos, como Braun, habían vivido el día de los dos mensajes, el lunes pasado en la cena del centro de estudios Cippec, en La Rural.

Mientras ya les empezaban a pedir el apoyo a la contención oficial en las góndolas, el propio jefe de Estado, Mauricio Macri, despotricaba contra los controles de precios a lo largo de la historia.

Pero poco a poco, comentando entre sí y comprobando que todos estaban siendo convocados, comprendieron que, más allá del mensaje con el que la conducción política y económica estaba intentando preservar la “identidad de Cambiemos” para diferenciarse de las medidas de la gestión anterior, el Gobierno les compartía una necesidad: que dejen de traspasar aumentos para recomponer márgenes de ganancias al menos hasta los comicios. Que se comprometieran a que una remarcación puede esperar. Al menos seis meses.   


(PERFIL.COM)

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