El G20, muy lejos de la equidad de género

En la foto familiar de la Cumbre del G20 en el que están los líderes mundiales y representantes de las entidades políticas y económicas más importantes del mundo, sólo hay dos mujeres.

Para ser justos, falta una, Ángela Merkel que llegó horas después por un problema en su avión. Lo cierto es que si bien se habló de una inclusión de género en la agenda del G20, el debate quedó más para una reunión de las primeras damas en vez de ser parte de las problemáticas económicas y políticas que preocupan a nivel mundial.

Sobre esto, la economista feminista y becaria del CONICET Lucía Cirmi explica que ambas fotos, la del G20 y la de la reunión de las primeras damas deja al descubierto “el modelo de capitalismo y de machismo que tienen las potencias”.

“Por un lado tenemos una foto con mayoría de varones tomando decisiones y hablando de tomas que nos influyen a todas y todos y con más impacto en las mujeres y por el otro una foto de las primeras damas que no fueron elegidas democráticamente hablando de cosas de género.

Esto cristaliza que nosotras, las mujeres, somos las responsables de nuestros propios problema pero, por otro lado, queda como que es un tema secundario que no debaten los líderes sino sus primeras damas.”, explicó la especialista.

Y agregó: “Si a todo esto le sumamos los artículos sobre las vestimentas y los estilos se consolida la idea de que la mujer es un adorno.”Si bien se habló que durante el G20 la agenda de género iba a estar muy activa, quedó solo en el discurso.

“Tenemos una cumbre de mayoría de varones donde ni siquiera sabemos bien qué es lo que se está discutiendo realmente. Estamos en un momento muy tenso mundialmente a nivel político y económico donde prima una idea de ajuste que nos afecta a todas y a las mujeres de forma más fuerte todavía”, aseguró la economista.

En ese sentido, el planteo de la agenda de género en manos de las primeras damas propone una bifurcación de temáticas imposibles de convivir.

“Por un lado un programa macroeconómico contra la gente y por el otro un grupo de mujeres que no tienen incidencia en las políticas que hablan de cuestiones de género.Una va en contra de la otra. Un feminismo bien entendido cuestiona cada una de esas instituciones políticas y económicas que gobiernan nuestro sistema mundial”, sostuvo Cirmi.

“No se trata sólo de pedir que haya más mujeres en esos espacios de poder sino también que se transformen las temáticas para que la política y la economía este al servicio de la gente y no al revés”, puntualizó. (Minuto Uno)

 

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