CPC: La empresa constructora de Cristóbal López hace dos meses que no les paga a los obreros

Alguien tendría que renunciar y otros que pedir perdón.

Construyen el tramo de autovía Caleta-Comodoro sobre la ruta nacional Nº 3, el mismo que Lázaro Báez no hiciera y por el cual cobrara más de 800 millones de pesos.

Hasta ayer, más de 40 personas cortaban la ruta 3, prenden fuego, hacen piquete y no permiten el tránsito normal por esa arteria fundamental de la Patagonia sur en zona de Caleta Olivia, tal como lo refleja la foto de El Patagónico, como epílogo de un conflicto que lleva más de 6 meses y no tiene solución. Una promesa de pago cuyo emisor no está claramente determinado, le puso pausa a un reclamo que sigue estando al costado de la ruta, porque el personal ha dicho que de no abonarse lo adeudado volverán a cortar la conexión Comodoro-Caleta. Hasta aquí el hecho puntual de lo ocurrido y de lo que está ocurriendo, en una apretada síntesis, que comprenden meses de cortes, paros y en definitiva, la obra sigue detenida tal cual como ocurría cuando allí trabajaba Austral Construcciones.

Un final anunciado

El 13 de julio de 2016 hicimos la primera nota sobre este tema, cuando nos desayunamos que el gobierno nacional había incluido entre las empresas que licitaron, a CPC de Cristóbal López, en ese momento jaqueado por la justicia, tras el embate de las causas judiciales que comenzaron a inmovilizar su patrimonio y el pool de empresas del Grupo Indalo. Nuestro título fue: “Salir del fuego y meterse en las brasas: CPC de Cristóbal López a un tris de ganar licitación de obras en Caleta”.

A partir de allí realizamos otras nueve notas, referidas al tema, siguiendo, claro está, el desarrollo de un final anunciado para las obras que se le daban a un defraudador serial como López, ante una actitud no podemos decir “negligente” del macrismo, sino más bien cómplice.

El primer indicio que nos marcó esta actitud complaciente y ocultista del nuevo gobierno nacional, ocurrió cuando desde Vialidad Nacional a cargo de Javier Iguacel, se hizo un comunicado “explicando” las ventajas de haber re-licitado la obra a un precio significativamente inferior, pero con un detalle: nunca mencionó el nombre de la empresa adjudicataria, es decir, CPC SA. A raíz de ello el 22 de noviembre de 2016 escribimos la nota: “Son tan culposos Iguacel, Dietrich y los medios, que no nombran a CPC de Cristóbal López”.

Días antes descubrimos, en dos sendas notas, cómo la UOCRA cobraba $ 5.000 de peaje cada trabajador de ese gremio para entrar a la empresa CPC, en una vieja práctica patotera y extorsiva de este gremio filokirchnerista, el cual fue denunciado por sus pares del Sitraic. En ambos casos, desde el gobierno nacional, se hizo un “respetuoso” silencio ante tal irregularidad públicamente conocida.

En marzo de 2016, Javier Iguacel llegó a Río Gallegos para poner en funciones al titular de Vialidad Nacional en la provincia, Pablo Quiroz y efectuó declaraciones a algunos medios seleccionados, evitando (otra vez más) nombrar ni una sola vez a CPC, por entonces en el ojo de la tormenta judicial, solo refiriéndose a la obra y las bondades de poner en marcha la iniciativa abandonada por Báez y el kirchnerismo.

En ese interín, OPI trató en varias oportunidades de comunicarse con el funcionario nacional, llegando inclusive a atender hasta tres secretarios distintos, con el consiguiente compromiso de los empleados de “comunicarle la inquietud al Sr Iguacel y cualquier cosa que él decida lo llamamos” (SIC). Por supuesto, jamás llamaron. Nuestra inquietud era preguntarle por qué CPC SA y no otra empresa, fue la seleccionada, teniendo en cuenta la corrupción de la cual era parte su propietario, de la década pasada.

El 20 de marzo hicimos otro informe, esta vez sobre declaraciones que hizo Eduardo Costa (“Cambiemos”) en la FM News, quien, cuando le preguntaron por CPC, explicó que le dieron la obra “porque ofertó menos” y afirmó que CPC no era parte de las empresas que le debían al Estado 9 mil millones de pesos. Una aseveración que se puede tomar de dos formas: o desconocía todo lo referente a CPC y las empresas de López o mintió y encubría la decisión del macrismo. En ambos casos, fue grave. Pero lo más grave aún estaba por venir.

Costa dijo que el gobierno nacional le dio la obra a CPC, “en compensación de deuda”, por los más de 8 mil millones de pesos que el comodorense le robó a la AFIP. Aquella nota la titulamos: “Eduardo Costa reconoció que Cristóbal López hace “compensación de deuda” con la obra Comodoro-Caleta adjudicada a CPC”.

El 13 de junio de 2017 publicamos la nota “CPC la empresa K estrella de Macri y “Cambiemos” de Santa Cruz asociada a la corrupción de Oberdrech y el Waldorf”, en la cual se daban detalles de la denuncia de Margarita Stolbitzer y el 4 de septiembre de ese mismo año, apuntamos desde Chubut, los problemas graves que tenía CPC con el pago a los obreros de la UOCRA y el incumplimiento de los plazos acordados para la autovía en la nota “Previsible: CPC incumple obras de la Autovía y UOCRA denuncia”.

Háganse cargo

En noviembre de 2017 cerramos la saga de advertencias con la nota: “Después de dos años se dieron cuenta que CPC S.A era una empresa corrupta de Cristóbal López”, en la cual trajimos los datos concretos de la inclusión de CPC en la denuncia de la SIGEN y unos días antes, el l3 de octubre de 2017, le recordamos a los lectores, que CPC, no solo tenía a su cargo la construcción de la Autovía Caleta-Comodoro, sino, además, las obras de Circunvalación, la Planta de Ósmosis Inversa, que generó reclamos ciudadano por dejar sin agua a Caleta y el tendido de la red eléctrica de alta tensión entre Truncado y Caleta Olivia.

Es decir, se había transformado en la “empresa preferida” del sector político de “Cambiemos” y de hecho, resaltamos que a los dichos de Eduardo Costa, debemos sumar los del Intendente de Caleta Olivia Facundo Prades, quien, ninguneando las advertencias que se hacían desde OPI, único medio que siempre se ocupó de resaltar las irregularidades kirchneristas y macristas, durante el discurso edulcorado de la nueva gestión, llegó a decir de CPC, por supuesto sin nombrarla: “La empresa tiene toda la predisposición y ganas de concretar esta obra que es la mas importante de la Argentina y estoy contento que el Gobierno Nacional haya decidido comenzar por acá” y afirmó Estoy contento porque esta es una obra que estuvo durante mucho tiempo parada, se pagó tres veces mas de lo que salía y hoy se nota que avanza”, afirmó el Intendente de Caleta.

El diputado Gerardo Terráz (Caleta Olivia- Cambiemos) para no ser menos afirmó: “hoy es una alegría inmensa por que a fines del 2015 acompañamos a los trabajadores que fueron abandonados a la buena de Dios, recuerdo que estaban preocupados porque no cobraban y no tenían certezas, y hoy vemos los movimientos de suelo la gente en trabajo y en plena conciencia de cuidarlo”.

Para no ser menos, el otro diputado de Caleta Sergio Bucci dijo en ese momento: “esto es gracias a que se ha gestionado por parte de nosotros y siempre con la expectativa de futuro y demostrando que se pueden hacer las cosas bien“.

Y como corolario de toda esa efervescencia de gestión y chupamedismo con el gobierno nacional, fue el propio Prades quien cerró la cadena de oración a CPC, señalando: “Con incertidumbre y con nuestro pueblo que vio cómo durante once años se llevaban la plata y no hacían nada. Hoy somos garantes como ciudadanos para que esto se realice. Vamos a seguir muy de cerca esta obra“.

Bien, ahora que más de 40 familias están en la calle cortando la ruta, sin cobrar hace más de dos meses, abandonados a su suerte y las obras detenidas, como no podía ser de otra manera, deberíamos enterarnos que Javier Iguacel renunció a su cargo por incompetente, al no prever lo que iba a pasar, siendo que un medio de confín como nosotros, con la poca información que manejábamos, lo pudimos advertir y él con toda la información disponible, lo dejó de lado.

En tanto Eduardo Costa, Facundo Prades y los diputados Terráz y Bucci, deberían, primero dar explicaciones a la sociedad de por qué dijeron lo que manifestaron tan sueltos de cuerpo, sin la debida profundización de la verdad y mayor autocrítica y después, deberían pedir disculpas públicas por haberse equivocado y haberle mentido a la gente, como lo hicieron.

Como nada de esto ocurrirá, la única herramienta que tenemos los ciudadanos es recordar las mentiras que nos dijeron cada vez que vamos a las urnas y como medio libre e independiente, el compromiso de seguir actualizando los hechos, recordando las acciones de cada uno, para contarle a los lectores que nuestros análisis siempre fueron ciertos y acertados, a pesar de las desacreditaciones que intentaron hacer en espacios pagos por la política basura. De esa manera, que cada uno pueda establecer y conocer, de qué lado estaba la mentira y cómo pararse ante estos mismos personajes en casos futuros, donde arreciarán promesas per-electorales y mentiras de todo tipo. (Agencia OPI Santa Cruz)

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