Annegret Karrenbauer renunció a la candidatura

A poco más de un año de ser ungida por la canciller de Alemania, Angela Merkel, como su sucesora, Annegret Kramp-Karrenbauer anunció hoy que no se presentará como candidata el año próximo y, además, renunciará a la presidencia del partido oficialista, la Unión Cristianodemócrata (CDU), luego de que sus correligionarios en un estado del centro del país desafiaran su liderazgo la semana pasada.

La decisión de Kramp-Karrenbauer deja al mayor partido alemán sin candidato claro para las elecciones generales del año próximo -las primeras en dos décadas en las que tendrá que competir sin Merkel como su máxima figura- y profundiza aún más las tensiones que empezaron a hacerse patente entre los conservadores desde que el gobierno de la canciller aceptó a alrededor de un millón de refugiados en 2015, durante la llamada crisis europea de refugiados.

«Pienso moderar el proceso para elegir candidato y mi renuncia a la candidatura me da más libertad; después creo que la jefatura y la candidatura deberán quedar en las mismas manos», explicó Kramp-Karrenbauer, más conocida como AKK, en su anuncio ante la prensa, citada por la agencia de noticias EFE.

Poco después, Merkel lamentó el paso al costado. «Asumo con el mayor respeto, pero también digo que lamento su decisión; imagino que no ha sido fácil», afirmó la canciller en una conferencia de prensa conjunta con su par húngaro, Viktor Orban, en la sede de gobierno en Berlín.

En Alemania, la candidatura a canciller y la cúpula del partido oficialista suelen quedar en manos de la misma persona. Es una forma de evitar un doble comando y de garantizar un liderazgo indiscutido.

La dirigente de 57 años y ex gobernadora de un pequeño estado asumió al frente de la CDU a fines de 2018, luego de que Merkel anunciara que el actual sería su último mandato, una decisión que buscó calmar las crecientes tensiones dentro de la coalición oficialista con el ala bávara conservadora, la Unión Socialcristiana (CSU), muy crítica a su política de inmigración.

Estas tensiones estuvieron acompañadas por el crecimiento del partido de extrema derecha Alternativa por Alemania (AfD), una fuerza fundada con un discurso xenófobo y antimigración que logró ingresar en la mayoría de los parlamentos del país, incluido el federal en Berlín, a partir de la pérdida de apoyo de los conservadores en las urnas.

Telam.

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